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sábado, 4 de abril de 2015

LA SEÑORITA MAPP (E.F. BENSON)



Por alguna maravillosa carambola del destino (que sólo he notado y/o me interesa a mí) he leído tres libros seguidos sobre solteronas. Qué maravilla de mujeres, tan diferentes ente sí, del tono trágico al cómico, del desgarro a la farsa pero siempre ellas, fuertes, vitales, amargadas, risueñas. Para la buena literatura los clichés no existen, las solteronas no son aburridas y pueden ser más seductoras para el lector que una afilada vampiresa. La palabra es en sí misma triste y poca inspiradora pero estas damas nos harán pensarnos dos veces ese estrecho significado; una mujer sin hombre aún es un enigma, bienvenidos a intentar descifrarlo.

Hoy les voy a presentar a la primera de ellas: la señorita Elizabeth Mapp.

Llevaba tiempo huyéndole a este libro. Había leído la contraportada y me parecía que la mezcla de elementos era tan perfecta para mi gusto (humor, pueblito inglés, autor rarillo) que tendría que ser una decepción por fuerza.

Yo conocía a Benson en su traje de escritor de relatos de terror; uno de sus cuentos (La otra cama) hace parte de la magnífica antología Cuentos únicos, recopilada por Javier Marías. El efecto terrorífico está logrado de forma magistral: una mezcla entre el gore de un suicidio sangriento, el fantasma que repite sin cesar esa ceremonia brutal y la idea del doble, sugerida de una forma sencilla pero de una gran eficacia: el desasosiego que producen las camas gemelas en una habitación ocupada por una sola persona.

Parece complicado el cambio de registro del terror a la comedia sarcástica pero el Sr. Benson -dejémonos de misterio- lo logra de forma notable. El tono es magistral desde la primera línea: "La señorita Elizabeth Mapp aparentaba unos cuarenta años, y había aprovechado esa circunstancia para restarse un par de ellos. (...) Ese fastidio casi permanente, y las más ominosas sospechas respecto a todo el mundo, habían logrado conservarla joven y activa en extremo.".

La señorita Mapp es la autoproclamada emperatriz de la vida social del pueblito costero de Tilling. Su corte está constituida por un reducido número de súbditos, a cual más descontentos de su tiranía pero por algún motivo u otro, poco dispuestos a cuestionarla. Una pandilla de filisteos, hipócritas y tacaños, a la cual, por algún encanto literario al autor consigue que le tengamos cariño.

Esta novela es un homenaje y una burla a personajes y los tics prototípicos de la novela inglesa: los curtidos militares de colonias, el vicario escocés, la artista bohemia de tendencias lésbicas. El bridge como el más alto logro de la civilización y la suprema ceremonia social.

El ambiente está perfectamente construido con sólo un puñado de personajes, unas ricas descripciones de sus casas, sus servidores y apenas algo más que una calle, una cuantas tiendas y una estación de tren. Podría reconocer la rechoncha figura de Godiva Plaiwstow -Diva-, rival y mejor amiga si la viera recorrer una calle con su veloz caminar gallináceo o saludar a la pretenciosa Sra. Poppit, miembro del imperio británico, al bajarse de su maravilloso automóvil en el que su chófer la ha llevado a recorrer un tramo de tres extenuantes calles. Existe un personaje básico para que funcione la estrategia de la novela: la joven pintora Irene Coles, el necesario elemento estrafalario de este ecosistema, que asiste con una sonrisa irónica a las maniobras de nuestra heroína y se atreve a dirigirse a ella con un irrespetuoso Mapp.

Los personajes masculinos también están muy bien delineados con pocos rasgos en su obsesión por el whiskie, el golf y su miedo a ser pillado por las garras de alguna fémina que pretenda domesticarlos más allá del té y las partidas de bridge.  

La señorita Mapp es tan profunda como el más avezado de los estrategas militares, con sólo olfatear el ambiente a través de su visillo es capaz de percibir la mínima perturbación en sus dominios y ponerse manos a la obra para intervenir: "los buitres de las conjeturas dejaron de picotear el cerebro de la señorita Mapp durante unos instantes, pero pronto continuó tirando del hilo dorado (...). A pesar de mi adoración por Mapp me regocijaba cuando las cosas le salían mal y sus elaborados planes terminaban en un ridículo total, del cual ella siempre renacía como el ave fénix de las intrigas que es. 

La traducción de José C.Valés es, como de costumbre, cuidada. Consigue transmitir el sentido del humor y el ritmo de la prosa juguetona y satírica de Benson. Las notas son siempre pertinentes, sobre a todo en cuanto a las referencias culturales de la época, citas bíblicas y algunos retruécanos intraducibles.Es aburrido cuando un traductor es tan bueno  y no se le puede pillar en un renuncio evidente. Seguiré vigilándole, Sr. Valés.

Lo mismo para Impedimenta, una bonita edición, con el acierto acostumbrado en las portadas y ese buen gusto para rescatar autores poco conocidos en castellano. Se agradece también la buena ficha en su web con links a reseñas y artículos pertinentes.

Esta novela hace parte de una serie (no es la primera, pero no creo que importe demasiado el orden) y espero degustar alguno de estos platillos que espero tengan esa mezcla de dulce y amargo que aquí funciona tan bien.

E.F. Benson

Esta edición incluye un relato corto, The male impersonator (traducido como La vizcondesa del music hall) también protagonizado por Mapp (he terminado por adoptar el irrespetuoso apelativo) muy bien presentado y que me hizo sentir curiosidad por la biografía de Benson, que resultó ser fascinante, unas pocas líneas: Edward Frederic Benson nació en 1867, su padre fue obispo de Canterbury y su madre fue descrita como la mujer más brillante de su época. A la muerte de su padre, su madre Mimi, vivió con su amante en un "matrimonio bostoniano", en esa extraña negación y tácita aceptación victoriana de la homosexualidad femenina. Tuvo una hermana egiptóloga y escritora, tres de sus hermanos fueron también notables hombres de letras y homosexuales, por supuesto de una manera relativamente discreta, su hermano pequeño fue íntimo de Barón Corvo y luego se convirtió al catolicismo (no se cuál de las dos cosas fue más escandalosa). Benson, además de literato, fue un gran atleta, un hombre guapo y activo que llegó a representar a Inglaterra en la modalidad de patinaje artístico. ¿Fascinante, no?

Más información:


  • Jugosa nota biográfica de Walter Mason EF Benson, his life and times en The Newton review of books.
  • Reseña de José Rafael Martínez en Mar de tinta. Sólo para que quede claro, esto sí es gran literatura.
  • Para asomarse a la faceta terrorífica de Benson, una reseña de La otra cama en el blog Lecturas errantes