domingo, 19 de diciembre de 2010

DOS GATITAS


Dos gatitas, una de ellas resacosa y la otra de malas pulgas. En el ojo del fotógrafo está la bondad de transformar a un par de domingueras perezosas y temerosas del frío, en una misteriosa composición de tono sombrío con una sutil cualidad gótica.

En el ojo del artista, la capacidad de destilar la belleza a partir de lo ordinario.

lunes, 6 de diciembre de 2010

HIBERNACIÓN FELINA Y HUMANA



HIBERNACIÓN FELINA Y HUMANA

Es el primer fin de semana del invierno. No del invierno de calendario, sino del invierno de la calle, del frío verdadero, del que arranca de tajo los últimos penachos de hojas rebeldes. Sin embargo, la mañana es optimista, bajo una fraja sólida de cielo gris, se abre un ojo de sol, que promete un paseo bien abrigado, una mañana de compras, unas cañitas por el barrio. Pero Anita no se deja engañar, Anita reclama su desayuno a las siete de la mañana, come con muy malos modales, atiborrándose indecentemente y se vuelve corriendo a la cama.

Los humanos tomamos zumo, café y muffins de chocolate, mientras nos prometemos planes fascinantes para conquistar la ciudad y ser como la gente de los anuncios de ropa de invierno. Me planto mi nuevo abrigo sobre el pijama y corro hasta el kiosko, vuelvo con el periódico del domingo y un poco menos de ganas de tomar la calle, tal vez es el viento helado que no ayuda mucho a la valentía.

Me refugio en el sofá pensando que será sólo un ratito, que ese ojo de sol terminará por abrirse y fabricar un encantador día de postal. Anita se digna salir de la cama (o mejor, es desalojada de ella) y salta en mi regazo. Esta muy calentita. Ronrronea. El periódico me aburre, le rasco el cuello a Anita. Nos dormimos. Me despierto e intento terminar de leer un artículo sobre la huelga de los controladores aéreos, en la televisión hay un informativo non-stop sobre el mismo tema, Anita se acomoda en la cueva de mis piernas dobladas. Nos volvemos a dormir.

Sería hora de ir pensando en darme una ducha. A Anita parece no gustarle la idea de que quiera moverme, se sienta en mi pecho y me mira a los ojos como un pequeña buda enojado y emite un curioso sonido a medias entre el maullido y el discurso. No es una gran oradora, se queda dormida antes de terminar (y creo que yo también).

Hora de comer. Sueño. Café. Sueño. Hibernamos en una cueva de sofá y mantas.

Ilustración: Boceto mirada (Sr. Roofer).


jueves, 14 de octubre de 2010

Feliz Cumpleaños Ironback


La mitología popular y urbana se ha empeñado en pintarnos un retrato en sombras de este personaje. También ha ayudado que él, en su modestia o timidez particular no haya querido dar publicidad a sus hazañas.

La presidenta de su club de fans afirma haber conseguido un autógrafo suyo en la barra de un oscuro bar del centro madrileño, un nido de ratas, donde probablemente esperaba de incógnito a algún villano para darle su merecido pero, las fans, es sabido de siempre, no son los testigos más fiables. Una señora dice haberle visto en la farmacia de La Gaviota esperando su prescripción y comprando caramelos de menta. Un teleoperador insistente refiere haber mantenido largas conversaciones con él, hasta olvidar qué diablos estaba intentando venderle.

Podría seguir dando cuenta de estos supuestos encuentros pero me detengo aquí porque recuerdo la misión principal de estas líneas. Hoy es 14 de octubre, hace no demasiados años vino al mundo esa dulce criatura que con los años se convertiría en leyenda. Todos los que le queremos y en algún momento hemos sido salvados por él, deseamos que le den muchos besos, que le gusten sus regalos, que su gata sea buena y que su mujer siga tan locamente enamorada de él como hasta el día de hoy.

Ilustración: Fragmento autorretrato Ironback.